sábado, 7 de septiembre de 2019

Cometierra

     Nos dirigimos a Villa Raffo, noroeste del conurbano bonaerense, apenitas cruzando la general Paz. Allí nos recibieron Nan, Nacho y sus preciosos hijos Valen y Maxi en su depto.

     Estamos hablando del partido 3 de Febrero, fecha en la cual se libró la batalla de Caseros en 1852, cuando la grieta no era entre kirchneristas y macristas, sino entre federales y unitarios. Precisamente Caseros es la ciudad cabecera del partido y allí vive la autora de la novela que elegimos: "Cometierra". 

     Las referencias al barrio que aparecen en la novela son la Fericrazy y La Mega sobre ruta 8 y al final nombra la localidad de Pablo Podestá. Tati recordó sus paseos de niña por las ferias nombradas, así arrancó nomás la charla, con recuerdos de infancia alemana. Nan nombró la bailanta "Rescate", a la que tal vez le hubiese gustado ir, pero nunca se animó.


     Una de las más académicas de los presentes, y no por ser de Racing, sino por su transcurrir a través de la literatura desde sus años facultativos, la querida Pepa, elogió la novela toda, pero destacó la forma en que está escrita, en "la lengua" de los personajes. Tati apoyó esta opinión, llamándola "escritura visceral". La que habla no es la autora, sino sus personajes, y a nosotros nos llega en forma directa, desde los barrios humildes del conurbano, desde la marginalidad, los "dejados de lado", los "nadies" sobre los que escribe Galeano.

     Tati agregó que Cometierra vive en un "mundo masculino": la madre muere por causa violenta en manos del padre, un femicidio sin condena que deja a Cometierra y su hermano al cuidado de una tía para nada cariñosa; la tía los abandona y quedan huérfanos; y a Ana, su maestra más querida, la violan y asesinan en un galpón. Se obtura de esta forma el universo femenino.

     La mujer que adquiere un papel determinante, en ausencia de otras, es la "madre tierra", pachamama, de la cual se nutre la protagonista. Esta otra madre le da un don, el de ver más allá, el de saber lo que verdaderamente pasó con un hecho trágico, pero siempre que se trate de una víctima mujer, violentada por el patriarcado.

     La novela posee frases impactantes, conmovedoras, poéticas, que hacen que el lector se vea obligado a detenerse y respirar hondo:
     "Las lágrimas me lloraban solas".
     "Nunca más mamá y yo". 

     Las maternidades es un tema central:
     "- Yo quería también quedar embarazada alguna vez. Tener una nena. Una piba así, como ustedes.
     Me miró, le esquivé los ojos.
     - Yo ni loca. Desaparecen - dije y me llené rápido la boca de pipas".

     La actual es una época de ausencia de padres. Crecer sin cariño, sin límites, sin seguridad es una montaña casi imposible de escalar. Las madres son asesinadas, los hombres padres se matan entre sí en riñas, disputándose la masculinidad. A veces los padres se separan, forman otras familias y deciden dejar a los "hijos del matrimonio roto" con una abuela o tía. En otros casos ambos, papás y mamás, se la pasan trabajando para llegar a fin de mes en este sistema capitalista perverso, y apenas ven a sus hijos 1 horita a la noche.


     De la mano de la "falta de padres", viene "la soledad", punto álgido que atraviesa la novela, como atinadamente marcó Nacho. Cometierra se recluye en su casa, con sus plantas y botellas, con la música como compañera. Ésta casa parecía tener vida:

         "Yo me colgué mirando las plantas. Como ni el Walter ni yo nos habíamos estado ocupando del jardín, la pasionaria daba la impresión de que iba a comerse la casa. La mayoría de las flores ya se habían abierto. Quedaban algunas bochas naranjas. Más allá de las ramas mi barrio se movía como cuando empieza a anochecer, y no me molestó imaginar que si un día Ezequiel, mi hermano y yo nos íbamos a la mierda, la pasionaria iba a tragarse nuestro rancho entero como una planta carnívora.
     Una casa también podía morir".

     En la vorágine de la discusión, Tati nombró un personaje que aparece todo el tiempo en el desarrollo de la novela. El resto de los allí reunidos no nos habíamos percatado de su condición de personaje, pero sí lo es y para nada secundario, todo lo contrario, tiene un rol destacado, espumoso y rico: la cerveza.

     La cerveza es tomada en exceso, sin distinción de edad y sexo. Y también acompaña a Cometierra en su soledad y la de tantos jóvenes.

     Llegando al final del encuentro y del libro, coincidiendo con el atardecer en Villa Raffo, Guille dijo haberse acordado de Stephen King al leer la novela, por cómo la autora deja abierta la historia a diferentes interpretaciones.

     A lo último se relata la huida del barrio de Cometierra junto a Walter y Miseria, es el inicio de una nueva etapa lejos, adonde los lleve aquel colectivo elegido al azar. Es en ese momento bisagra, en el que Cometierra cae en la cuenta de lo que quería allá donde vayan. Aquello que deseaba con todo su ser en esa nueva vida: "un nombre", dejar de ser invisible para los otros.


Kelo

sábado, 22 de junio de 2019

Nunca corrí siempre cobré

     Nos reunimos en Parque Chacabuco para hablar de Isidro Casanova. ¿Qué une estos dos mundos? La hospitalidad de Mer y la obra de Leo Oyola.

     Mer no puso solamente la casa, sino también el peceto, magistralmente preparado, su especialidad. Pepa se esmeró con la picada y Guille colaboró yendo y viniendo con compoteras, vasos y botellas. El resto, 4 varones vagos y patriarcales, no movieron un dedo, pero sí masticaron y bebieron de lo lindo. Me refiero al catedrático Pol, el pacífico Fer, el anarco - sensible de Villa Raffo Nacho y quien escribe Dani Bon Jovi. La freudiana Analía tuvo un lapsus y llegó tarde.


     Lo primero que se dijo de "Nunca corrí siempre cobré", esta serie de cuentos autobiográficos, es que el autor hace referencia a series de televisión y películas con frecuencia. La televisión cumple un rol importante en barrios inseguros, mal que les pese a los puristas de las letras, porque no se puede salir a la calle cuando se va el sol.

     También nombra canciones y músicos, todos anglo parlantes. Analía comenta: "aunque el padre es tucumano y la madre paraguaya, él está atravesado por la música y el cine de Estados Unidos". Tal vez se relacione con que en los años 90, época neoliberal del caudillo riojano, se miraba hacia fuera, hacia el extranjero, y se valoraba poco lo producido en el país.

     Lo divertido es que asocia el "western", el Lejano Oeste estadounidense cinematográfico, con nuestro oeste de la provincia de Buenos Aires, La Matanza, no menos peligroso y con sus pistoleros autóctonos. No es casualidad que el boliche más conocido de Isidro Casanova se llame Jesse James, nombre de un forajido yanqui, miembro de una banda de malechores, con fama de Robin Hood. El Yesi, como le dicen en el barrio.


     En la misma línea de análisis, Pol acotó:"la cultura que uno absorbe desde niño, no proviene solamente del núcleo familiar y de la escuela, sino también de la televisión". Leo Oyola recuerda instantes de su vida, conectándolos con series de TV y canciones.

     El vínculo con la "caja boba" va más allá opina Pol: "¿quién no se enamoró de la mujer maravilla? ¿O se calentó con la Deborah del Corral televisiva del Rayo?" El autor llama Lisa Hayes de Los Pinos a la joven con la cual se engancha.

     Otro tema que surge del libro es el de "género". ¿Se puede ser de Isidro Casanova y escuchar Bon Jovi?
     "No, el forajido no te hacés. Forajido se nace. Y vos sos del barrio Los Pinos. Sos criado en La Matanza. En el oeste. Hincha de Brown y habitué del Yesi. Sos de los que patearon rocanrol en el Jesse James. Vos sos forajido. Vos sos de Casanova, carajo.
     Y te gusta Bon Jovi, puto".


     Estar viajando en el tren y que suene un rington romántico, pone en riesgo tu vida. Porque la masculinidad pasa por ser recio, insensible y bancar la parada. Dicho de otra forma, macho es el que "no corre", se queda a pelear aunque pierda, aunque se ligue flor de paliza y termine en el hospital. Por eso se usaban botas tejanas: "porque aquel que se las calza no corre: se para, hace frente".

     Uno de los cuentos que más gustó, fue "Casi sábado por la noche". La frase que hace avanzar este relato es: "Pero qué hijo de puta es tu abuelo". Se repite como un estribillo a lo largo del mismo proveniente de diferentes interlocutores. El narrador, nieto de don Ubil, se propone descubrir porqué hablan así de su abuelo.

     También fue destacado "La más linda del baile", el cuento del Kurepíguayo:
     " La canción termina.
     Galante le besa a ella la mano izquierda.
     Y recién entonces... Le ve el anillo de oro.
     La alianza. En el dedo que debe estar.
     La reputa madre que los reparió a todos".

     Fer nos aclara: "en Paraguay nos dicen (a los argentinos) kurepas, porque en la guerra de la Triple Alianza, los soldados argentinos utilizaban botas y tapados de piel de chancho (kurepa en guaraní).

     Todos los presentes coincidimos en que este escritor sobresale por sus finales:
     "Decime que... Si con ella tienen la posibilidad de volverse a ver alguna vez... Ya sea en el Paraíso que se nos prometió o vaya a saber dónde... Decime si no le vas a sonreir como Travolta en el final del video de esa canción. Con esa misma cara y todo. Y eso que no tenés el comedor completo. Decime si no la vas a volver a sacar a bailar cualquier canción.
     Porque sabés muy bien que esta noche, por más nubes que haya, hay una estrella que es la que más brilla.
     Y que falta una copa en la mesa.
     Y que sobra un alma en el cielo".


     Llegó el momento del café, la pastafrola, y los bombones griegos. ¡Flor de velada! Luego la vuelta con la panza llena. Cada uno a su lugar lejano, a su far west.
     "... el far west para vos siempre va a ser la ele que forma el camino que recorrías una y otra vez de Casanova a Morón. Y de ahí, y en el Sarmiento, todas las estaciones hasta Moreno.  En cada una de esas ciudades, en cada uno de esos pueblos del Oeste, tenés por lo menos una anécdota. Sí, sí. No te hagas el otro. Porque cuando evocás, a la hora de escribir, tus historias siempre fueron gestadas allá. Así no recuerdes bien la noche o siesta en la que empezó el coqueteo con lo que vas a contar. Así te hayas olvidado la verdadera razón por la que arrancó el tiroteo".



Kelo

     
      

    

   

   

sábado, 16 de marzo de 2019

Distancia de rescate

     Largó el 2019 en Santa María, una pizzería de antaño con reconocida fama, en el funebrero barrio de Chacarita. Los 7 locos fueron llevados hacia allí por la tenebrosa y burguesa Samanta (Schweblin) y su "Distancia de rescate".

     Los 7 locos formaron con: Nacho en el arco; línea de 4, Pepa, Guille, Analía y Alicia; en la mitad de cancha 2 feministas, Tati y Rosi de doble 5, Fer por la derecha y José -la nueva incorporación- por la izquierda; en la delantera los mellizos Pol y Dani y el goleador del sindicato Timo. Es decir, jugamos con 12. El equipo no contó con dos de sus figuras: la croata Coslovich Ana María y Mer...

     En la pizzería no se podía dialogar por el bullicio -nota mental: ¡mal elegido el lugar!- y encima la mesa larga no ayuda. Así que decidimos dejar la discusión del libro para el cementerio, seguramente allí nadie nos iba a molestar. Guille corazón de melón regaló a cada uno de los presentes "A barlovento", su libro de poemas, que será puesto sobre el tapete en abril.


     Ya en el cementerio nos sentamos en ronda. El cielo estaba gris, parecía que iba a llover. Nosotros teníamos pinta de secta satánica a punto de suicidarnos en conjunto. A Pol se le reflejaba el miedo en sus facciones. Trató de disimularlo con frases lindas bien construidas de filósofo.

     El primero en hablar fue Dani -me gusta referirme a mí mismo en 3ra persona, como si fuera el Diego o Chilavert-. Comparó a Samanta con el Muñeco Gallardo: la primera está un poquín sobrevalorada por los Señores de las Letras y el muñeco sobrevalorado a su vez, pero por el periodismo deportivo. El pediatra destacó el concepto de "distancia de rescate", que todos los padres y madres utilizan. Dice Amanda: "(...) así llamo a esa distancia variable que me separa de mi hija y me paso la mitad del día calculándola, aunque siempre arriesgo más de lo que debería". Y la describe como "el hilo invisible que las une". ¿Una especie de cordón umbilical?

     Pol aterrado reaccionó ante el significado de la distancia de rescate: "Atar al hijo también implica que se ata el papá y la mamá".

     Lo sorprendente es cómo Samanta escritora, logra meterse en la mente de una madre -en este caso Amanda- y describir tan minuciosamente esa angustia desbordante que la envuelve ante la posibilidad de que a su hija le pase algo malo.


     El hilo sisal de la conversa derivó hacia el controvertido tema de la paternidad / maternidad. ¿Qué es ser un buen padre / madre? ¡Las freudianas abstenerse! ¿Lo importante es el tiempo con los hijos, la calidad de ese tiempo o ambas?

     Pol se refirió al Che Guevara como un mal padre, porque tuvo 5 hijos que descuidó por hacer la revolución. Timo en cambio opinó que el Che fue un mal revolucionario. El resto salimos a defenderlo al rosarino. ¡Te jugás la vida por una causa justa y mirá cómo terminan hablando de vos!

     Otro de los puntos que se tocaron fue el de los "agrotóxicos". Cómo las multinacionales (Monsanto) envenenan pueblos enteros y los gobiernos de turno no se enteran, o hacen "como que" no sabían.

     El pueblo que se describe en la novela, sojero, agreste, sin hospitales cerca, tenía un grupo numeroso de niños -entre los que estaba David- con deformidades, que solamente salían de noche y luego volvían a la salita.

     Tati, que está enamorada de Sarmiento -a esta altura dicha afirmación es indiscutible- habló de la dicotomía campo / ciudad: en el campo sigue estando para algunos en pleno siglo XXI lo oscuro, tóxico, atrasado, bárbaro.

     Pol en honor a su madre, la bolchevique Ani, argumentó, en esta discusión acerca de los agrotóxicos, que lo ecológico es anti - capitalista, porque implica producir menos -ya que los bichos te comen un poco la cosecha sin insecticidas-, consumir menos y estar más en sintonía con lo que la naturaleza te ofrece. ¡Polcito hippie!


     ¿Y el lugar de la medicina en la novela? La medicina aparentemente no llega a ese pueblo donde vive Carla con su hijo David y veranean Amanda con Nina. Falla lo que nombramos como "accesibilidad" al sistema de salud.

    Ante el envenenamiento de David, Carla recurre a la casa verde, donde está la curandera del pueblo, quien lleva a cabo la "transmigración" del alma de David, para que no muera. David no vuelve a ser el mismo y esto Carla lo nota desde el primer momento.

          Ante la desesperación, los seres humanos recurrimos adonde podemos. Se habló de la creciente influencia de los evangelistas en la Argentina y el mundo y cómo está avanzando esta religión. Se nombró el enorme templo sobre la avenida Corrientes y Medrano, custodiado por una cantidad inusitada de patovas trajeados.

     Pol esta vez fue claro: "estamos viviendo una vida de mierda, por eso cada vez más la gente recurre a la iglesia evangélica". Para "parar de sufrir".

     Las protagonistas de la novela son mujeres y madres. Los padres están ausentes. Aparecen recién sobre el final. La curandera del pueblo también es mujer. Es una novela femenina.

     También se desprende de la novela la ausencia de una autoridad, del Estado. Algo tan actual, que se vive en el país desde que asumió Mauricio. Como no hay Estado, el pueblo de la novela está a merced de una multinacional símil Monsanto, que le da trabajo a los habitantes pero a su vez envenena a sus hijos. Y cuando las madres desesperadas buscan atención médica, la ausencia del Estado se evidencia a través de la ausencia de hospitales.


     A eso de las 5 y media de la tarde, emprendimos la retirada. Ya estaban cerrando las puertas del cementerio y no nos queríamos quedar adentro. Tati y Guille se pusieron a hablar en inglés con unos gringos y les regalaron libros. Rosi y Pepa se habían ido antes por misteriosas razones.

    Sentí el hilo que se tensaba en mi estómago... Era la hora de regresar.


domingo, 18 de noviembre de 2018

La casa de los eucaliptos

     Zona norte de la provincia de Buenos Aires, apenas cruzando general Paz. Barrio de casas bajas, Florida. Un sol radiante de primavera.

     Bajamos del ilegal uber y tocamos el timbre de una casa antigua, de principios de siglo, de cuando Arlt escribía sus aguafuertes porteñas. Guille nos abrió sonriente. La gatita atigrada de 14 años dormía su sieta en pleno mediodía en un cómodo sillón. Nosotros nos dirigimos al fondo y fuimos interceptados por Pepa, la primera en llegar.

     Un patio verde rodeado de árboles fue el escenario de nuestra charla. Los pajaritos iban y venían. Ana María intentaba adivinar si eran colibríes o benteveos. Por fin llegaron Mer y Analía con el peceto chorreando salsa. Empezaba el debate.


     Guille fue lapidaria: "hay errores de tiempos verbales, gramaticales y sintácticos". Pepa apoyó la moción y agregó que los cuentos no le llamaron la atención. Ana María comparó a Luciano (Lamberti) con José Luis (Borges): "no le llega ni a los tobillos al viejo recalcitrante".

     Salimos los defensores de "La casa de los eucaliptos" a bancar la parada alegando que son historias que atrapan al lector y abordan temas escabrosos tales como: las familias disfuncionales, los mandatos, la moral, el bien y el mal, la violencia de género... Nacho los enumeró.

   
     A continuación fuimos cuento por cuento. Empezamos por el que le da el nombre al libro, "La casa de los eucaliptos". Nos preguntamos cómo puede ser que este profesor de secundaria, padre de familia, buen tipo, querido por todos, atlético, que parecía feliz con su vida, de repente empiece a ser visitado por "La Visita", valga la redundancia, y ceda a su influjo. Ana María explica que uno de los problemas del ser humano es el "aburrimiento".
   
     Existen muchas personas que aparentan tener vidas ideales y están aburridos. El aburrimiento conduce al pensamiento y éste a la duda existencial. El capitalismo es muy efectivo en ese sentido, no le deja tiempo al ser humano para pensar y angustiarse. Gasta sus horas en sobrevivir.

     "Los chicos de la noche" fue muy discutido también. Los peligros de la adolescencia. Los cambios puberales que irrumpen primero en el cuerpo y luego en la psiquis. El lugar de los pares y el de los padres. Ana María, que estuvo muy participativa, dijo que en definitiva, no importa la edad, uno elige qué camino tomar. A mi personalmente no me gustó el cuento porque demoniza al grupo de pares, a la noche, al parque, lugares adonde muchos adolescentes recurren escapando del infierno familiar.

     Con "Carolina baila" se discutió acerca de la "trascendencia". ¿Cómo trasciende el ser humano? A través de los hijos fue una respuesta. Pepa exclamó que no necesariamente tienen que ser los hijos, uno sigue viviendo en el recuerdo de los afectos en general. Carolina había quedado para siempre en la mente de Áxel y el que narra la historia, dos de sus tantos amantes.

     El difícil tema de la muerte aparece en casi todos los cuentos. Nacho añora tener una religión, una teoría que explique para qué estamos en este mundo, por qué morimos y qué pasa cuando morimos. Guille se declara atea pero se maravilla con los milagros de la naturaleza. ¡Hasta la insignificante hormiga le resulta milagrosa!

     Hablamos sobre muerte digna, eutanasia y previamente sobre suicidio a colación del cuento "Eddie".

     Nos preguntamos de quién se apoderó el diablo en "Acapulco". Porque finalmente el Corneta estaba libre de culpa y cargo... ¡pobrecito, tremenda paliza recibió! A la conclusión que llegamos es que cualquiera de nosotros puede ser instrumento del demonio.

    "El tío Gabriel" nos pareció un cuento simpático pero medio soso. Nos hizo pensar que hay varios muertos en vida y varios vivos después de muertos.


     Para esta altura, ya había aparecido Ali con alfajores helados para amenizar las temáticas que estábamos tratando. El sol estaba más tenue y la gata había bajado de los techos. Ana María exclamó como corolario: "las únicas certezas que tenemos son que nacemos y morimos, y en el medio tenemos un tiempito para hacer lo que nos de la gana".

     Parte de este tiempito lo invertimos hoy en esta maravillosa tarde de charla y vino, literatura y amigos en Florida. De esta manera sí que adquiere sentido la tan nombrada "existencia". ¡Hasta el año que viene 7 Locos!

   



miércoles, 8 de agosto de 2018

Te regalaré unas Rosas, Faustino...


     Este domingo, 5 de agosto, nos convocaba no sólo a disfrutar de la literatura sino también –y en orden de importancia no sé cuál tenía prioridad- a festejar un acontecimiento muy  significativo: la celebración del cumpleaños de nuestra amiga, Tati, una profe de literatura increíble, y una muy versada lectora de nuestros escritores. (Echando mano a su ascendencia germana, aconseja muy seriamente: “Si no leíste el libro que vas a proponer, ¡abstente de ello!”.) Muy puntualmente nos fue abriendo las puertas de su departamento, en Villa Pueyrredón, barrio hermoso y tranquilo, lleno de luz y verde, para deleitarnos con muchas cosas ricas, bebidas espirituosas, y otras más inocentes, dulces varios… pero, sobre todo, contagiándonos de una energía increíblemente positiva, envidiable en los tiempos que corren.

     Poco a poco fueron arribando quienes compartiríamos ese mediodía único. Ani, Pol, Nacho (y una sorpresa que anunciaré al cierre), Guille, Dany, Fernando, Mercedes, Analía, Alicia -que llegó radiante, a pesar de que no atendimos su pedido de auxilio desde Urquiza, perdida en las calles y en el recuerdo de una vida anterior- y, por último, esta cronista. Para cerrar la concurrencia al grupo me reservo a Valentina, hija de Nacho (y mi nieta), que desde sus asombrados cinco años nos observaba con su conocida seriedad y que, más allá de la sorpresa, afirmaba en secreto para sí misma: “Qué locos son estos diez locos, que dicen ser siete…”.  

     Al poco rato ya habíamos ocupado asientos alrededor de la festiva mesa y, tal como los amigos que hace mucho que no se ven, dimos rienda suelta a la lengua, a la risa, a los comentarios diversos, a las bromas, a los chismes, antes de entrar de lleno en Facundo, civilización y barbarie, obra elegida para la ocasión, de la que habíamos cambiado opiniones e ideas en el encuentro anterior. Sin embargo, para esta segunda parte, ¡otro habría de ser el clima!

     Creo no exagerar si vi sobrevolar el espíritu de Sarmiento en la reunión. A semejante grado de apasionamiento llegamos. ¡Otra que unitarios y federales! Pasaron sobre nuestras cabezas nombres como Joseph Stalin, Mao Tse Tung, Vladimir Lenin, Fidel Castro, Evo Morales, Juan Domingo Perón… “Y se armó la discusión…”, ¡pero no por culpa de una pollera…!

     La cosa era qué significaba para nosotros el modelo social, educativo, económico, cultural, que don Domingo quería para las Provincias Unidas y qué jugaba de sí mismo en esa elección.

    Ani abrió el juego con una serie de artículos sobre Rosas, Urquiza, Quiroga y Sarmiento, todos muy interesantes y eclécticos. En el instante menos pensado puso sobre la mesa los influjos que el horóscopo chino tiene sobre nosotros, ¡pobres víctimas de semejantes animalitos! Si mal no recuerdo, a Rosas le tocó en suerte el Buey, a Urquiza, el Gallo, a Quiroga, el Mono, y a nuestro autor, la Cabra. Pido disculpas si me equivoco; no sé nada de horóscopos, ni chinos ni de otras creencias.

     Después de que Ani nos hubiera explicado las principales características de unos y de otros, el grupo se puso a debatir sobre aspectos históricos de la figura de Rosas y de Sarmiento, quienes parecían antagónicos en la elección del modelo de lo nacional y lo europeo. Y acá se armó un debate más que interesante… ¿Qué nos enseñaron desde la historia oficial sobre uno y otro?  Y lo más llamativo, ¿qué nos ocultaron? ¿Por qué no hay más investigación histórica sobre nuestros antepasados, o por lo menos no la conocemos? Acabamos casi siempre en los clichés: el primero un tirano sangriento y el segundo el irreprochable Maestro…

     Mientras continuábamos pensando en voz alta, el calor de las pasiones –acompañado por el que nos transmitió el vino- se puso sobre la mesa, y gritos destemplados nos tapaban las ideas: se escuchó que había una línea histórica que afirmaban que lo nacional estaba en las cabezas de “San Martín, Rosas, Perón”… ¡Para qué! Ani afirmó con contundencia que a San Martín lo quería, pero a los otros dos…

     Mete baza Guille aseverando que también se hablaba sobre la cobardía de Perón -más conocido por los medios como El Tirano Prófugo-, huyendo en la cañonera paraguaya, luego de haber robado las reservas en oro del Banco Central, y de haber cometido innumerables estupros en la Quinta de Olivos con las chicas de la UES, amén de tantas otras atrocidades que se le adjudicaron.

     Pero acá se produjo una situación desopilante, porque mientras que Guille utilizaba el recurso de la ironía para develar tanta mentira mediática –nada ha cambiado-, Ani creía que la estaba apoyando en su crítica sobre Perón… En la cara de Guille no había espacio para el asombro. Pero eso no fue todo, ya que Pol, sentado en el medio de una y otra, pedía a gritos, ¡cambio de lugar! En esa circunstancia se hizo palpable ¡nuestra falta de solidaridad con nuestro insigne filósofo!


     Con la intención de calmar los ánimos fuimos ladeando semejante enfrentamiento para pasar a rescatar ciertas intenciones de Sarmiento, que ponía el acento en la educación para los habitantes de este suelo, pero tomando como modelo Francia e Inglaterra, fundamentalmente. Buscábamos afanosamente en el libro citas del Facundo para abonar nuestras afirmaciones, pero estábamos enfervorizados y nos costaba hallarlas.

     No recuerdo bien cómo ni en qué momento otros temas no menos áridos aparecieron en la charla: el papel invisibilizado que la mujer desempeñó en nuestra historia… y de ahí pasamos a la cuestión de la interrupción voluntario del embarazo, temita si los hay, y hasta la cuestión de la infidelidad. Argumentos para un lado y para el otro, que si hay o no que llegar a un acuerdo con el o la compañera… en fin. Dany sentenció que él estaba a favor de la monogamia, otros, no tanto. (No delataré a ninguno de nuestros compañeros. No soy buchona.) Por fortuna, quienes allí estábamos podemos hablar sobre nosotras con sinceridad y libertad.

     Tati, entre idas y vueltas a la cocina para seguir reponiendo cosas ricas, agrega una opinión muy esclarecedora sobre cómo este gobierno intenta tapar este asunto con artilugios falsos como la aparición de los famosos “cuadernos”. Sin embargo, me parece que en general estamos convencidos de que no saldrá la ley sobre la despenalización que está en el Senado. (Escribo esta crónica hoy martes 8 de agosto por la mañana…).

     Con mucha convicción y desde el lugar del que sabe de lo que habla, Pol adjudicó gran culpa de las posiciones retrógradas de nuestros representantes y de las opiniones que se escuchan, a las religiones monoteístas, entre las cuales el judeo - cristianismo tiene un peso importantísimo. Pidió disculpas por si alguno se sentía ofendido, pero en mi opinión, creo que lo acompaña tanto análisis y estudio detrás de estas afirmaciones, como una falta de hipocresía que sobrevuela en nuestras reprimidas y represoras sociedades.

     Con los dulces llegó el café y la partida de Ali, que fue traccionada por compromisos familiares varios, no sin antes abogar a favor de Pato y Naty, a quienes otro compromiso militante los había convocado, pero con consecuencias en el grupo… se escucharon algunos cuestionamientos como “¿No somos nosotros más importantes?”.

     A continuación, se habló de la próxima visita de Wagner, que es esperado con mucha alegría por quienes lo conocen y con mucha curiosidad por quienes no lo conocemos en persona, aunque seguimos sus pasos a través de WhatsApp que cruza la frontera para acercarnos. Ya nos estamos preparando para recibirlo como se merece.



     En ese momento, Mercedes nos habló de la posibilidad de ir a su casa de campo que está situada (¡Oh, misteriosos designios!) en… Mercedes. Nos mostró algunas fotos bellísimas, por cierto, y vimos caballos, ¡caballos de verdad!, cosa que para los citadinos no es común. En ese momento recordamos al mejor jinete de la campaña, Don Rosas, al decir de Sarmiento. Después de pensar un rato en  la conveniencia de ir o no para el próximo encuentro, decidimos dejarlo para más adelante, quizá noviembre, ya que incluso Mercedes, acompañada por Analía, insistía en la posibilidad de quedarnos a dormir. ¿Se imaginan una noche espléndida en un lugar tan bello como el que surgía de las fotos? De lo que no voy a dejar constancia es de la invitación de algún miembro del grupo, que insistió en que compartamos cierta “hierba” desconocida -por lo menos por alguna que otra integrante del grupo-, y según él muy benéfica…

     Como Tati presentaba una carita de cansancio que daba “cosita” (pero aclaró que no se debía a nosotros, sino que se había acostado a las 4 de la madrugada compartiendo festejo con amigos), y en virtud de otros compromisos nuestros, decidimos elegir libro para el próximo encuentro: por votación democrática la mayoría eligió Las aventuras de la China Iron, cuya autora es Gabriela Cabezón  Cámara.   

     Algo que llamó la atención fue la insistencia de Tati en pasar antes por el baño. No entendía bien de qué venía el asunto, hasta que nos aclaró que nos íbamos a encontrar con consignas. Dicen que la curiosidad nos puede, y efectivamente acudí rápidamente a “ese lugar sagrado” y… ¡qué ingeniosa esta profe! (Aclaro que tuve excelentes profesoras y profesores, pero ninguno nos condujo por el camino del humor, que tanto puede y tanto cura.) Nos puso papelitos, con lapicera y cinta adhesiva, para pegar en la pared del baño opiniones, mensajes, buenas ondas, recuerdos literarios, dibujos… en fin lo que quisiéramos.

     Gracias, Tati, por todo… ¡¡¡y además nos sacó fotos!!!!!


   Cierre del encuentro. En mi opinión muy fructífero, hermoso, divertido, rico en opiniones y afectos. Siempre salgo de los encuentros queriéndolos más a cada uno de ustedes. Y sé que soy una abuela embobada, pero creo que el comportamiento de Valen ¡se merece un enoooooorme aplauso!

                                                                                    
                                                                                                   Pepa
  

lunes, 16 de julio de 2018

Para el grande entre los grandes, padre del aula, Sarmiento gato.

   Los bárbaros se dieron cita en la civilizada casa de Villa Urquiza, un barrio macri-gato friendly, pero con su historia de tangueros: Gardel estuvo en el teatro "25 de Mayo", no se habla más.

   La anfitriona, una civilizada licenciada en letras, nos trató de maravillas. ¿Merecíamos tanto? No lo sé, pero las empanadas estaban bárbaras. Algunas con pasas de uva, para los paladares más sofisticados.

   Guille, Rosi, Nacho, Mercedes, Analía, Tati, Ali y quien escribe, el Rolfi Montenegro, estuvimos a tiempo. Otros, que no sé si nombrarlos, hicieron gala de su impuntualidad. Sin ningún respeto por el orden, vestidos con poncho - y no con frac-, portando sus boleadoras, dejaron los caballos atados sobre Pedro Ignacio Rivera. Me refiero a los caudillos Pato de Florida, Nati de Las Flores y Pol de Balvanera, la Senegal argentina.

   ¡Nos faltó la Facundo Quiroga de la epigenética! Algunos cuentan que se quedó jugando y apostando en el bar San Bernardo de su barrio Villa Crespo. Su hijo prefiere decir que estaba con un cuadro gripal fuerte. ¡Cómo te extrañamos Ana María!



   La psico-loca Rosi abrió el juego. Y atacó allí, a su objeto de estudio, que dicho sea de paso no se ve en las resonancias magnéticas, pero está: la mente de Domingo Faustino. "Sarmiento odia pero a su vez admira a los gauchos". ¿Cómo es esto? ¿Se puede admirar al ser odiado? ¿Ataca a Facundo por la envidia que le produce su valentía?

   Lo que sí es cierto, es que lo evoca:
   "¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte, para que, sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo!"

   Guille se ve en la obligación de aclarar que el adjetivo "terrible" no es peyorativo. Por su parte Tati, nos culturiza un poco: "Así empiezan los poemas épicos" -exclama.
   "Canta, diosa, la cólera funesta del Pelida Aquiles, que causó innumerables dolores a los aqueos y arrojó al Hades muchas almas famosas de héroes, a los que convirtió en presas para los perros y todas las aves...". (Homero. Ilíada, 1 - 11).

   A Pol, el comienzo del Facundo, le recuerda otro párrafo famoso que data de 1848 y que proviene de la Europa civilizada:
   "Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma: el Papa y el zar, Matternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes..." (Manifiesto del Partido Comunista. Marx y Engels).


   Mercedes tiene su opinión pensada y masticada, y capta la atención de los comensales, quienes a pesar del gran interés, no dejan de morfar las deliciosas empanadas: "Sarmiento es el primero que realiza una justificación escrita del neocolonialismo desde acá, desde las tierras sometidas". 

   ¿Y por qué lo hace? Si a él le tocó nacer y crecer en un país periférico. Y en una provincia, San Juan, a la que él mismo caracteriza como barbarie. inhóspita, incivilizada, "lo menos de lo menos". 
Domingo Faustino es un periférico de la periferia. Un "wanna be" dice Pol. Esto significa, en criollo, que tiene un complejo de inferioridad de la hostia. ¿No es así Rosi y Analía, las freudianas del grupo?





lunes, 11 de junio de 2018

Consumidor consumido con sumo placer


没有未来

Sí, el verdadero placer de volver a encontrarnos, ese placer que escapa a la idea de consumo fácil.
Esta vez la Logia se encontró en el tercer piso de un modesto Hipermacabro chino sito en barrio de Belgrano. Tercer piso, casi golpeando las puertas del cielo.

Eramos 14 consumidores con código de barras cada uno que luego fuimos cambiando para hacerle honor al Método: A, B, C, D, E, F, G, H, I, J, K, L, LL, M.
Al retirar el código de barra que nos impregna esta ciudad nos fuimos encontrando, reconociéndonos nuevamente, palpándonos: Dani, Pol, Ani, Pepi, Rosi, Ali, Pato, Guille, Nati, Tati, Fer y nuestras 2 nuevas Lectoviajeras: Mercedes y Analía.Y claro quien les escribe: Pedro Catalano.
Cada uno con su cara de alegría, de entusiasmo, de felicidad, de preocupación, de cansancio, de timidez. Caras,no caretas.



Ay chinita dime que sí, abre el Libro Rojo para mi, ay chinita esperame, vamos los 2 juntos a tomar el té.
Catalano se vio en la necesidad de contribuir en algo. Y se ofreció para armar el menú de comida. Comenzó a sentirse disfórico, incómodo, apesadumbardo, traspirado, taquicárdico. Y si fallo??? Por qué me miran???? Qué esperan de mi??? Los bronquios comenzaron a cerrársele junto con su boca: ahogo total!!!!! Silbido por fuera FIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!!! El cariño de Ana Maria acompañadolo en ese estado de trance lo logró nuevamente re-organizar. Pudo hablar junto con sus bronquios que se abrieron también.Y así…fecundó vida, ignoró muerte.

Y pintó la charla. Negro el 8 abrió el debate de manera contundente: ”Quiero volver a los clásicos, el lenguaje es muy vulgar y toca temas fuertes como el incesto, pedofilia, antropofagia”. El Negro estaba visiblemente molesto, gesticulaba, se enojaba y defendía sus posturas de manera enérgica y con mucho convencimiento.
Fue el momento en el cual el grupo comenzó a hablar de los instintos más primitivos del ser humano. Históricamente el humano vivía con ellos hasta que apareció papa Dios y los prohibió a todos. Ahí el ser humano adquirió buenas costumbres y moral. Algo indispensable para salir hoy en día a nuestra civilizada suciedad, perdón sociedad.



Pero volvamos a los instintos básicos. Instintos más primitivos que nos remontan a la época de las cavernas en donde hermanos y parejas colechaban la misma cama de piedra y a veces se confundían.
Antropofagia? El ser humano se devora al ser humano. Cualquier parecido a la realidad es  pura tira de asado.
Ana María subraya que la novela no le había gustado y la comparaba con una serie de Netflix. Reproducimos algunas de sus palabras:”Es como una serie de Netflix, cuando intentan querer atrapar a las masas les desconfío”.Soberbia definición nietzstcheana.
Desde estos análisis la novela parecía no convencer.

PERO ES ANARCA!!!! Fogoneó Catalano lleno de asma broquial y esparciendo gotitas de Flugge por el ambiente. A esta altura ya sufría estress, escuatro, escinco… ES…ES…ES…Pero ES HAIDU!!!!


Llegó el autor!!!! Nuestro héroe. De lentes, tez blanquecina y barba de estilo arabesca (BUSCADO).
Se presentó. Se sentó. Se dedicó a escucharnos. Pidióse agua mineral no gasificada.
Tati y Pol rebatieron el convencimiento que tenía Catalano sobre la temática ácrata de la novela. Al respecto se refirió Pol: ”Esta novela no es anarquista ya que no subvierte el orden establecido. Franco propone lo mismo que el sistema capitalista y queda encerrado en este círculo perverso. Esto no es anarquismo. El anarquismo no implica desorden.”
Tati asentía y nombraba al almacén de Armando como un refugio donde Franco recurría para escapar del capitalismo. Un humilde comercio que batallaba contra las grandes multinacionales. Armando representaba una figura paternal para Franco.Como un guía.

Y qué hay de la justicia social???? Algunos como Ali la habían encontrado en cierto recorrido del libro. Otros no la veían, solo veían  juerga continua, pornografía y malversación de fondos: sexo, drogas y Mueran Humanos.
Y los que viven fuera del sistema???? Como son??? Realmente son seres despreciables como los supone Haidu???? O sólo quiso correr el velo de la realidad para mostrar lo que muchos no quieren ver?????
A Nati la lectura le dio miedo. Miedo al qué vendrá después…Después vendrá Pato, Nati. Un tipo risueño que puede estar el mundo desmoronándose o el dólar subiendo pero él…ríe igual. Un tipo simpático que detrás de su placard guarda un sicario. Ojo Nati…Ojo.



Haidu agregó algunas cuestiones acerca de la novela. Que había intentado darle cierto aire libertario, que básicamente los personajes lo que buscaban era el instinto de supervivencia y que a partir de allí podían romper cualquier límite. Just Do It!
Luego Haidu firmó cada ejemplar nuestro agregando las sugestiva frase:”que el método los acompañe".
Y fue así… pero no vimos esa oportunidad. O la vimos y no la supimos aprovechar. Al hacer la cuenta final para abonar nuestro pedido mágicamente el super no contabilizó $500 de los sushi. Esos $500 podían ser obra y gracia para darle a los mas desposeídos, olvidados por el sistema, invisibilizados, ignorados por Doña Rosa. Pero el sistema es implacable y nos volvió a encerrar. Desde una lógica panóptica nos arrinconó en un callejón sin salida, nos dejó en Pampa y la vía: devolvimos los $500 al super. Como correponde. Como corresponde???



TESTIGOS MUDOS DE UNA GUERRA SIN FINAL
Nos vamos. Caminamos por las calles cabizbajos, nuevamente etiquetados. Pateando piedras algunos, fumando otros, escupiendo los menos. El futuro nos espera a la vuelta de la esquina. Cuando doblamos el futuro no estaba.
Claro, NO FUTURe.
CONTINUARÁ… PERO SI CONTINUARA, SÍ HABRÍA FUTURO, ASÍ QUE MEJOR VIVIMOS FELICES Y COMIMOS PERDICES.




Nacho