miércoles, 9 de septiembre de 2026

Crónica y comentario de "Al acecho" de Isidoro Blaisten

 

Alma, si tanto te han herido,

por qué te niegas al olvido,

por qué prefieres

llorar lo que has perdido

buscar lo que has querido

y amar lo que murió…

Rosita Melo y Homero Manzi

 

   Con un humor hilarante, constante, contagioso, así empiezan y terminan cada uno de los cuentos del libro que los siete locos nos propusimos leer en este junio nublado y frío de 2026 para reunirnos en la casa de Lili. Y con ese humor nos saludamos y nos fuimos acomodando en el comedor de la gran casa de Banfield después de habernos organizado en los autos de Cristian y de Virginia. Salir de capital nos hace bien, salir del norte, también. Y recorrer, atravesar  la General Paz y llegar a ese lugar que también existe y que nos espera y al que deberíamos ir más seguido porque tiene mucha luz y mucho cielo y porque nos recibe Liliana con su afectuosa hospitalidad y porque la promesa de la terapia de cuencos nos encantó.

   Con el humor que nos contagió el volumen llamado Al acecho de Isidoro Blaisten, empezamos la conversación. Creo que el cuento que más nos gustó fue Desde el alma, pero empezamos contando el primero, el que lleva el título del libro.  Este es el relato menos humorístico y el que encierra más misterio. ¿Quién fue el asesino? En la tapa de la primera edición hay una mano con una sartén de hierro. Esa es la gran pista. En este cuento se invirtieron los roles aparentes. Quien parecía ser el o la víctima o victimario/a, devino en su contrario. Acá hay puro misterio. No sabemos qué quieren los personajes. Tampoco se los identifica. No sabemos si se quieren conocer o, simplemente, se quieren acechar, perseguir, atacarse o amarse.

   A partir de acá los cuentos son distintos. Además de humorísticos, todos tienen dos historias. Y no me refiero con esto a la teoría del iceberg propuesta por Hemingway y muy bien explicada por Ricardo Piglia en una de sus entrevistas. Por supuesto que en estos cuentos hay una “historia 2” que se cifra por los intersticios  de la “historia 1” y que el lector descubre al final. Pero me refiero a otra cosa. Digo que en la historia de superficie hay dos historias: la que transcurre en el momento actual de la acción y otra que en la mayoría de las veces es construida por el mismo protagonista. La construye el protagonista por celos o por nostalgia.

   El diputado Estigmetti ve pero no ve, supone pero no sabe, entrevé como si se tratara de una puerta que no se puede abrir, o una cerradura chica por la que se mira sin entender. Y esa falta de certeza le hace imaginar lo peor. Cree que la Toti lo engaña con el joven cuentista y se imagina historias, escenas. Ya lo sabemos, el celoso vive atormentado por “no saber del todo” y en esa falta, en ese vacío  se construye, se inventa, se crea un relato que lo llena. También, además de los celos, es la nostalgia lo que  lleva a Estigmetti a crear otra realidad. Otra realidad más poética que es la del recuerdo de la juventud cuando la Toti era bella y zaguaneaban de lo lindo “(…) La foto que ahora estaba colgada al lado del Botero, en el marco de plata colonial. Estigmetti, con el bigote finito; la Toti, flaca y sensual, esplendorosa y perfecta, con el vestido ajustado. El vestido resaltaba la curva de la cadera. En el gris de la foto, los ojos de la Toti brillaban con un negro inaudito. Al fondo se veía la estatua de Sarmiento.”

   En su esfuerzo por ser un aristócrata al modo García Atkinsons, Estigmetti encontraba un remanso, un descanso en el recuerdo de juventud cuando viajaba con la mente a sus retozos juveniles.

   Estigmetti vive luchando en medio de esa riqueza. La abundancia lo abruma. Vive para construir la casa, la quinta, el living más grande de Sudamérica que superara al del General Noriega y que era una caballeriza reciclada medio hedionda. La fastuosidad en su vida era un gran peso. También el tiempo lo presionaba. Se remarca el contraste con la tranquilidad del colega aristócrata. Y se ve la afinidad entre los dos en lo que hace a corrupción. El fino y el mersa eran igual de truchos.

   Todo contado con un humor digno de Gasalla y Capusotto o Malena Pichot. O al revés; estos tres actores, seguro, han sido buenos lectores del gran Isidoro Blaisten.

   Este cuento, que más bien es una nouvelle, refiere, por supuesto, al menemismo. Ese fue un decenio, que, a pesar de los pesares que trajo a la Argentina, fue muy proclive a ser referido con humor. Quiero decir que el menemato fue una jarana, una partusa absurda e injusta. El menemato fue infame y disparatado, sí. Pero, volvamos a la literatura.

   Digo, entonces, que este cuento, que más bien es una nouvelle, es una descripción costumbrista, realista y disparatada de un diputado corrupto. La historia satiriza al menemismo. Pero es una pura descripción que se sostiene y avanza gracias a la obsesión que se le imprime al protagonista y que le traza un camino hacia un final que no es más que un crimen fallido. 


   Otro cuento en el que el protagonista crea una segunda historia valiéndose del recuerdo es Desde el alma. “…y siguió tocando Desde el alma. Y cuando mamá cantaba Desde el alma, creo que no sólo los seres humanos que pasaban a la vera de nuestro balcón, sino todos los gorriones del barrio de Balvanera venían a escucharla.” Como hacía el desdichado y exitoso Estigmetti, acá el protagonista,- me refiero a el gordo-, cuando recuerda, también construye el momento de armonía y placer, que es esa otra historia. Recuerda esa juventud pasada (la juventud maravillosa) de los setenta,- acá aludida con alguna sutileza- , en la que ambos, el gordo y la gorda eran intelectuales y flacos. Ahora eran trogloditas sibaríticos que se erotizaban en un escenario que para la cultura marketinera que nosotros mamamos, es el más antierótico de los mundos, el mundo de la obesidad. ¿Es antierótica la obesidad? Quizá no para todos, pero sí para la cultura mediática y convencional que nos circunda. “Hemos hecho el amor sobre los sobres de orégano, que, extendidos sobre el piso, dispuestos sobre los mosaicos, son un buen colchón

   Bacanales de sexo de a dos, derroche inmoral de comida fue el destino del gordo y la gorda que habían sido intelectuales adeptos a los cines y bares de la calle Corrientes. Acá otra vez el protagonista construye, crea esa otra historia en la que reinan la armonía y la belleza. Ese espacio paradisíaco también  existe en el recuerdo de su mamá tocando el vals Desde el alma con todos los gorriones alrededor.

   En este cuento hay una fuerte crítica generacional. La voluble hija ostenta una ideología y una inseguridad que va en consonancia con la época. Me refiero al individualismo propio de los noventa, muy distinto a la cultura de grupo que habían tenido los padres en su juventud. Recordemos que este libro es del año 1995 y pinta su contemporaneidad.


   Otro cuento que quisiera referir es Cosecha del día. Acá también hay dos historias paralelas. A diferencia de los cuentos anteriores, no se trata de un paraíso creado por el recuerdo del protagonista. No. Hay dos historias paralelas. Dos matrimonios que se encuentran a cenar. Por arriba de la mesa se habla culturosamente y por debajo de la mesa, entre las piernas de los comensales se suceden las traiciones eróticas y otros secretos.

 

   Otro cuento muy celebrado por nosotros fue Versión definitiva del cuento de Pigüé.  Norberto circula por la gran ciudad. El psicólogo, las cinco psicólogas divorciadas, los talleres, el grupo de varones gastronómicos, la escribana naturista, Amarilis, los nombres de los personajes, la gran cantidad de actividades que  ofrece Buenos Aires,-las situaciones absurdas amorosas, la profusión de objetos, el deambular por talleres culturales buscando experiencias nuevas, deambular sin ritmo, buscando un paraíso primoroso, que, al final, sólo existe en su Pigüé natal.

   Y, a pesar de tanto, al final se concreta el gran acto. (“nunca hablaba del padre”). Hace el acto real y material. Pero la poética, el arte y las pasiones se hallaban en su pueblo natal.

   Este cuento es una sucesión de relatos cortos. Es una cadena de relatos cortos. Cada relato es una actividad que practica en Buenos Aires. Cada relación es como cada una de las islas en la que recala Odiseo (Ulises) en La Odisea. En cada una vive una vida nueva y distinta y cuando esa vida lo aleja de su origen él quiere volver a su Ítaca, que es su Pigüé natal, en donde está su pasión poética, su ideal de belleza y armonía. Claro que esa armonía con la que sueña Norberto es graciosa y disparatada. Cito una cita que citó Nacho hablando de esto: “Pigüé con sus achiras y su trigo chuzo y sus Chalchaleros en las cacharpayas y el chingolo chapaleando en la laguna y el rezo del mamboretá. Pigûé con sus piquillines silenciosos y el grito del chajá destruyendo el vaho de las heladas. Pigüé quieto y solitario y el silbo de la cachila entre las matas achaparradas de mburucuyá.”

   Otro cuento que también exhibe dos historias es Príncipe de los vikingos. Mostrando costumbres de otra época, la hermana del protagonista y el marido ponen la mesa y arreglan la casa para la llegada de los invitados. Hay un ingeniero muy ponderado que es el gran prócer del dueño de casa. En un momento se enumeran los saberes de este profesional y cada uno de los detalles es una humorada. Después este solemne ingeniero se emborracha y pierde la compostura. La otra historia, la más romántica, la del “paraíso construido” es la del juego de los chicos, el lugar de la imaginación y la inventiva.

 

   Isidoro Blaisten nació el 12 de enero de 1933 en Entre Ríos. Cuenta que su padre fue un albañil que progresó hasta llegar a tener una empresa de construcción bastante poderosa y que un buen día decidió vender todo para irse a vivir al campo. Como no sabía ni entendía nada de tareas agrícolas se fundió y toda la familia, que era numerosa, de ocho hermanos, se tuvo que venir a vivir a Buenos Aires a un conventillo. Nuestro autor tenía cuatro años. Así es como dice que conoció la abundancia y la pobreza.

  Escribió muchos libros de cuentos. Todos son maravillosos. Y con una prosa muy propia y con un humor que es poético y por eso inolvidable. Son imperdibles Dublín al sur, del año ’80. También El mago, del ’74; Cerrado por melancolía, que se leyó mucho, se vendió y se leyó y es del año ’81. La felicidad, es del año ’64; Carroza y reina, del 86 y las Anticonferencias. Escribió un poema muy conocido, llamado Sucedió en la lluvia, y la famosa Balada del boludo. Le insistieron en que escribiera novela, y, bueno, de tanto que le insistieron escribió Voces en la noche. Pero él fue un cuentista por excelencia y se lo oye decir en varias de sus entrevistas que  prefería y cultivaba la narración corta.

   Me lo imagino en bares y cafés disfrutando de charlas entre amigos. Se casó con la profesora Graciela Melgarejo. Siempre lo vi como un tipo feliz y macanudo. Perteneció a una generación, o, más bien, diría que lo asocio a escritores como Juan Sasturain, Mempo Giardinelli, al negro Fontanarrosa, a Vicente Batista, a Horacio Salas, a Liliana Heker, María Granata, Àngela Gorodischer,  Mario Golobof,  Jorge Asís, (ay, no quiero olvidarme de ninguno). Estos escritores, que han cultivado un realismo con buena locura y que con mucho respeto y esmero se dedicaron al género cuento, están todavía entre nosotros y se merecen un homenaje mayor.

   Nuestro querido autor de Al acecho, libro que él considera ser una metáfora de la Argentina en ese tiempo, nos dejó el 28 de Agosto de 2004. Lo extrañamos.




                                                           Raquel Poblet

 

domingo, 5 de julio de 2026

Una casa que narra

 

Nos juntamos un 14 de Junio en la casa de Virginia, previo al invierno, aunque fuera un auténtico día invernal. Te recibe un primer ambiente con un hermoso y ruidoso piano, junto a la cara alegre de la dueña del hogar. Cuando llegás, ya hay un clima de respeto y comida rica, cosa que te hace pensar que lo que traés está de más. Ésta es una de las cualidades que caracterizan nuestros cálidos encuentros.

Pepi, quien propuso el libro se enfermó y ese día no vino, así que todos logramos ser una suerte de testigos de algo de lo que yo sentía que Pepi iba a poder decir mucho.

Comenzamos a reflexionar sobre Una casa sola, libro de Selva Almada de este año. Percibimos colectivamente que a la escritora la había apurado la editorial. Pensamos con curiosidad sobre esto… en realidad empezó Nacho, muy preocupado porque ganara Saer en la próxima votación, en demostrar ¿En qué momento Selva no cerraba las ideas? Así fue cuando empezó casi toda la paranoia de sospechar que a la pobre Selva tal vez la habían apurado en serio.

Raquel, quien sabe mucho de los sheites de las editoriales y de los principios básicos de la literatura, casi nos lo confirmó con una risita contagiosa mientras se colocaba un parche chino, el que luego me terminó contagiando a mí. Una locura, el parche chino. Ahí fue cuando Vir fantaseó con que la próxima se venía la moxibustión. Lo tuvo que argumentar.

Cristian, muy confundido, aportó que le gustaba mucho la parte en donde hablaba de la Gringa, aquella mujer sola y desahuciada, que se ahorcó varias veces y que llevaba la soga a cuestas, todo por una infidelidad, aunque su historia tampoco se haya cerrado. Terminó la frase comentando que igual le había gustado la novela. Cada vez que a Cris no le gustaba algo y después venía al grupo le terminaba gustando, y esta vez pasó a la inversa.

Ro, siempre pensante y analítica, y gracias a quien estoy en este grupo, agregó esa cosa que intenta hacer Selva en sus escritos que consiste en sumar una perspectiva feminista y crítica de las desigualdades de género. También habló de la relación entre Lucero y su hijo, que le produjo ternura:

"Era un guachito comprador y sus monerías lo hacían reir a él que era un tipo más bien parco. Que se moviera solo y empezara a hablar en su media lengua, fue como si en ese momento Lucero lo viera por fin como una persona, alguien que mereciera su atención y no simplemente una continuación de su madre". 

Lili nos leyó una parte poética de Selva, no muy contenta, ni a favor de la historia. Para ella, esta historia estaba sin cerrar. Todos coincidíamos.

Eustaquio, que siempre hace unos recortes interesantes, habló de la historia argentina y de la relación de la historia con la casa: la batalla de Caseros, el final de la época de Rosas, la batalla de Pavón, el asesinato de Urquiza, la guerra civil, la presidencia de Sarmiento, y algo de Malvinas. 

Dani, que esta vez no hizo segunda lectura, nos regalaba partes que iban conectando todos los comentarios. Habló del espinal como personaje y Vir nombró al tala como árbol que protege, dado que tiene ramas en zigzag y espinas. 

"El tala y yo somos hermanos de leche. Aunque hace años me pasó en altura. Pequeña bajo su sombra. Que también es mía. Las raíces del tala se estiraron, se propagaron como una electricidad, tocando mis cimientos. Estamos comunicados de esa manera íntima y subterránea; el tala y yo, un pedazo de monte".

Es la casa la que narra, recurso novedoso que utiliza la escritora. 

Me quedó como reflexión, y me pregunto, ¿Es necesario dar cierres? ¿Finales? ¿Qué es lo que nos cierra? O nos contentamos con la suavidad de la escritura de Selva y su manera de narrar.

Veremos si Isidoro Blaisten nos ofrece más cierres de historias, o no… por suerte siempre hay más; quiero decir, que una historia siempre ofrece otra historia.

Nos despedimos. Dani se puso a tocar el piano como siempre. Yo me pedí un uber rapidísimo. Tenía que llegar a otro lugar.

Ni Anita ni Tati vinieron, las extrañamos. Ésta crónica sí llegó a su final.



Eugenia Battafarano.

Los nuevos, de Pedro Mairal

    Una novela de iniciación. ¿Un viaje de iniciación? Ser nuevo en la vida adulta. Salir de la adolescencia y entrar en esa etapa nueva que quizá, sea la definitiva. Los tres protagonistas son nuevos adultos, o más bien, son nuevos en esa orfandad que te provoca el pasaje de la adolescencia a la juventud. Son nuevos en la sociedad, en el mundo adulto y en lo más difícil y penoso de la vida que es la lucha por la supervivencia.

    Los tres personajes me hacen pensar en el mito griego del camino del héroe. Más exactamente, pienso en Perseo, en Jasón, en Edipo. Ellos tuvieron que atravesar pruebas durísimas para poder encarar una vida y construirse una identidad. La o las pruebas consistían en enfrentar a un monstruo y vencerlo. Perseo pudo con la Medusa, Jasón pudo arrebatar el vellocino de oro y casarse con Medea, Edipo venció a la Esfinge.

    Todos recibieron alguna ayuda para lograr tales empresas. A Perseo lo ayuda la diosa Atenea. Ella le enseña a distinguir a Medusa de las otras Gorgonas, le da el espejo para que vea por el reflejo y no quede petrificado. Y le da una herramienta: un cuchillo de acero.

    Jasón también recibe ayuda de Atenea. La diosa le da un “tronco oráculo” que guía la nave a Argos.

    Edipo no recibe ayuda en su enfrentamiento con la Esfinge y la vence igual. Pero, a decir verdad, al pobre Edipo no le va bien.

    Nadie se salva solo.

    Hay otros héroes por mencionar. Uno es Áyax, que se niega a recibir ayuda de los dioses y eso le provoca una locura que se hace tragedia. Áyax entra en hibris. También pienso en Odiseo (Ulises), que no entraría en esta serie de héroes, pero atraviesa y sale airoso de muchos peligros. Sobre todo del descenso al hades, al reino de los muertos (que nada tiene que ver con el infierno cristiano, a no confundir), en donde se encuentra con Tiresias.

    Otro héroe que sí entra en esta serie es Belerofonte, que debe capturar al caballo Pegaso y que también recibe ayuda de Atenea.

    Hablo entonces, de héroes que atraviesan pruebas mortales y que salen airosos para iniciarse en la vida adulta. Y los asocio a los tres personajes de la novela, que son  verdaderos héroes.


    Pedro Mairal


    Thiago sólo va con su pena y sólo va con su condena. No sólo por la orfandad propia de esos años de pasaje. Thiago es huérfano de verdad, perdió a su madre y eso lo descompone emocionalmente, como nos pasaría a todos.  Él tiene que adaptarse al mundo en el que tiene que vivir, que es la nueva familia que armó su papá con su mujer y su hermanito Vinter, al que quiere mucho, aunque lo llama “hermanoide”. Sólo Pilar puede empatizar con su pena. Los dos cometen un error gravísimo y la culpa recae sobre él, y por eso debe soportar una internación psiquiátrica, no porque estuviera loco, sino para zafar de la cárcel.

    Los tres chicos son de la clase media acomodada de Buenos Aires y deben, por circunstancias ajenas a ellos, no por propia elección, cambiar de medio, ir a sitios que nada tienen que ver con sus costumbres, con sus entornos, con sus geografías.

    Así Bruno, enviado por su madre a estudiar “Economics” (Sí, así como lo oyen, estudia “Economics”, no economía), tiene que vivir en una universidad helada, no puede festejar el mundial de Qatar, la tercer copa, tiene que sufrir la soledad del desierto helado en la frontera entre Estados Unidos y Canadá. Bruno, además, conoce y vive el lado invisible de los que no son de su clase. Habita la zona de lo invisible donde las personas son fantasmas. Me refiero a aquellos lugares y personas que los de clase media soslayamos o, directamente, no vemos. No vemos a la señora que limpia el baño de un restorán, no vemos, en general, al personal de limpieza, no vemos al que sirve. No lo vemos porque habitamos un mundo injusto. Bruno, cuando es contratado por la universidad para tareas en el período de año nuevo, habita ese mundo de los nadies, de los invisibles. Conoce y sufre el lugar al que no pertenece. Desciende para luego emerger como los héroes griegos.

    También, y suele decirse que esto te hace adulto, a Bruno se le rompe el corazón y lo tiene que recomponer. Él tiene un amor con un ser de la globalización,- yo encuentro en este romance una crítica a estos tiempos-, y, por supuesto, ocurre lo inexorable.

    Pero quien desciende a lo más bajo y emerge con el mayor costo es Pilar. Llegó a vivir en una baulera y en la calle, llegó a ser rechazada por todo su entorno, y emergió. Con ayuda, por supuesto.

    Entonces, los personajes han descendido a lo más bajo, a la baulera y la calle; al lugar de la clase trabajadora en el hielo de una universidad norteamericana y a un desierto psicológico y afectivo en el caso de Thiago.

Bahía de los Moros en el Partido de Lobería de la Provincia de Buenos Aires, a 30 km de Necochea

    Tres personajes de clase media acomodada de Caba,-sabemos que no es lo mismo “caba” que Buenos Aires,- que necesitan ayuda para emerger. Y la reciben de quienes no pertenecen  a esta clase media acomodada. Thiago encuentra un buen refugio en Aguirre con quien  puede estar, estar y sólo estar sin necesidad de hablar. Aguirre es un refugio para su pena solitaria y es la persona con la que aprende cosas.

    Pili encuentra albergue en Rosa. Y acá sí hay una verdadera crítica de clase. Rosa le presta su imagen para su trabajo de cine, que es lo que la identifica y es la diosa que verdaderamente la alberga después de su descenso a la baulera y la calle.

    Y los mexicanos, que eran otra cultura, otra estética. Son los que le dan el afecto y el calor que necesita Bruno en el hielo yanqui. Ellos, además de darle una pertenencia, le hacen posible construir una identidad.

    Por el contrario, los padres, que sí “pertenecen”, son ridiculizados por la mirada de los protagonistas. Sobre todo, a mi entender, la madre de Bruno, que es totalmente hostil. También es hostil la madre de Pilar, que la acusa de algo que ella no hizo y la abandona a la miseria. En cambio, la madre de Thiago, que está muerta, es como un ángel sanador. Thiago habla con su madre muerta, se pone su ropa y consigue trabajo en la inmobiliaria que fuera de ella. Ahí quizá hubiera algo que lo identifica, que le da una pertenencia.

    Rosalía hizo un comentario al respecto. Dijo que los padres aparecían como enemigos de los protagonistas.

    Tatiana también contó que ella asociaba a Thiago, Bruno y Pili con Holden Caulfield, el protagonista adolescente de El cazador oculto, la famosa novela de Salinger. 

    Con respecto al narrador, hay mucho por decir. Hay cambios. A veces es Thiago, a veces es Bruno, a veces es Pili y hay un momento en el que no se sabe quién narra. Pero eso no es un problema. Ya avanzado el texto, uno reconoce a los diferentes narradores sin que se anuncien. A veces hay una fusión o confusión entre los tres narradores. O entre los cuatros, porque por momentos se asoma un omnisciente. En algunos momentos, decía, se funden los narradores, y esos momentos de fusión de narradores son para mí momentos en los que los personajes alivian sus soledades. 

    Les cuento que para escribir estas líneas no acudí a la inteligencia artificial. Niempedo, ya lo sabemos. Sí fui a leer bibliografía como el artículo del filósofo y mitólogo  Jean- Joseph Goux que se llama “Edipo filósofo”. También consulté el Diccionario de mitología griega y romana de Pierre Grimal. Todo en papel. ¿Qué le voy a hacer? Aunque se tratara de una novela sobre pibes muy de la generación de cristal, que si bien eran frágiles, supieron fortalecerse, aunque fuera sobre una historia cuya ficción se ubica en estos tiempos, mi actitud ha sido muy siglo veintenial. Como nuestros encuentros, que son banquetes intelectuales y presenciales.

    La novela de Pedro Mairal a Los siete locos nos encantó. La propuesta fue de Daniel, gracias Dani.

    Y mucho me queda por decir. Como toda buena ficción, esta crea un universo.

    Fuimos llegando a la amplia y confortable residencia de la querida Virginia en el barrio de Sáenz Peña. Pepa, Anita, Liliana, Andrea, Nacho, Dani, Rosi con las nenas, Eugenia, Eustaquio, Cristian, Tati, Silvana, la anfitriona y yo. Nos acomodamos en círculo en la cocina comedor, que ya es uno de nuestros hogares literarios. Fue el día domingo 12 de Abril de 2026.


 

Raquel Poblet.

sábado, 16 de mayo de 2026

Matando enanos a garrotazos

     Mayoresmio Iseka, monarca de los crotos junto a Crk Iseka, en aquella bahía olvidada, fue el que narró los relatos de la "Gran caída de la indecorosa vieja" y "La momia del clavicordio.

    Ese primer cuento, el de la vieja indecorosa, fue de los que más gustó. Transcurre en Arabia, año 200 de la Egira. Resulta que Egira sin "h" era una ciudad de la Antigua Grecia; Hegira con "h" es la emigración de Mahoma de la Meca a Medina. La vieja se topa en el ómnibus con el Cadi -gobernante juez-, que estaba sentado, y le mete la punta de la cartera en el ojo, como pidiéndole el asiento. Le corresponde el peor de los castigos. 

    ¿Pero cómo puede ser que haya un ómnibus en el año 200? El motor de dicho medio de transporte consistía en 15 esclavos, que giraban las ruedas. 

    El peor de los castigos consiste en sacarle todos los dientes a la pobre vieja, y reemplazarlos por clavos. La señora de la tercera edad grita del dolor, pero esos gritos angustiantes son interpretados como gritos de placer, sexuales, casi un orgasmo. 

    Mayoresmio y Crk viven en una Tecnocracia, liderada por un Monitor dictador. Están en guerra hace 5 años con los Sorias -de las novelas más conocidas de Laiseca-. La de los Sorias es una raza chichi, putrefacta, que se descompone, discontinua. 

    Mayoresmio también cuenta la historia de "La momia del clavicordio", en la que unos egiptólogos, que pertenecían a los bofes putrefactibles (los Sorias), Roberto Prescott y Pedro Pecari de los Galíndez Faisán, encuentran y profanan la tumba de Tutanchaikowsky. Encuentran allí un clavicordio, que escondía la momia de Mozart. 

    Todos aquellos que participaron de la profanación de la tumba de Tutanchaikowsky murieron por causas extrañas. El último sobreviviente es perseguido por la momia de Mozart y termina clavado por un tenedor gigante a una puerta. 

    Nuestra compañera Tati, que por suerte regresó al grupo, se percató de que este cuento del clavicordio hace referencia a don Julio Cortázar, quien escribió "El perseguidor" y "La autopista del sur".

    "Viaje en tornado", fue el cuento que más le gustó a Eustaquio, que flasheó con los tornados. El profesor L. B. J. Iseka encontró la forma de viajar metido en un tornado. Construyó dos esferas que gracias a las fuerzas concéntricas que ejerce el tornado, se elevan y se meten adentro. Pero el profesor era muy cagón, así que su ayudante Laponio Iseka se sacrificó. 

    Raquel, la escritora del grupete, habla de lo grotesco de la literatura de Laiseca. Este libro fue escrito en el año 82, época de la guerra de Malvinas, plena dictadura. Era grotesco tener un presidente de facto alcohólico.

    En "La solución final" aparece Dionisios Kaltenbrunner, el teknocraciamonitor de la I doble E. Se discute una propuesta científica acerca de cómo hacer ingresar la mayor cantidad de cadáveres a una grieta. Esta discusión se da entre Dionisios, Von Destripante y el Monitor. Aparecen cálculos matemáticos y un epígrafe estremecedor de Rudolf Hoess, comandante de Auschwitz:

    "Pero siempre que se haga uso de lo que dejo escrito, suplico que los pasajes relativos a mi esposa y a mi familia, así como todas mis emociones de ternura y mis dudas secretas, no se hagan del dominio público.

    Que la gente siga mirándome como una bestia sanguinaria, como un sádico cruel y un asesino de masas; porque las masas jamás podrán imaginarse a otra luz al comandante de Auschwitz. Nunca comprenderán que también él tenía corazón y que no era un perverso". 

    Esta es la primera referencia del libro al nazismo, parodiándolo como Charles Chaplin. 

    En "El delirio del delirio" Dionisios Kaltenbrunner nombra a Camilo Aldao capital provisoria de la Tecnocracia, porque allí se crió. Y queda José Kaltenbrunner Garbanzo como comisario. José tenía el mismo apellido que Dionisios, pero no eran familiares. Es más, Garbanzo decide rebelarse y se convierte en dictador también. 

    Es el mismísimo José Garbanzo el que en "Análisis de guerra" reflexiona acerca de la Segunda Guerra Mundial desde una mirada astrológica. Y mientras exponía su teoría es interrumpido varias veces por su idishe mamele, que estaba orgullosísima de él. 

    En "La serpiente Kundalini" hay una clara alusión a Jorge Luis Borges y sus laberintos. El Monitor crea un aparato de tortura que consiste en un pozo que conduce a un túnel de 5000 kilómetros, circular, y la víctima se ve condenada a caminar por siempre. 

    En esta Tecnocracia la ciencia y la técnica están al servicio del Monitor. A través de la ciencia un maestro puede demostrar la cuadratura del círculo, y nadie está autorizado a cuestionar dicha teoría, porque será aniquilado. 

    "El checoslovaco" es un cuento que se sale de la Tecnocracia del Monitor, pero que habla del "ingeniero del tornillo filoso", que se propone matar a su mujer, de la que nunca había estado enamorado, a través del lenguaje. El eslavo Stefan es un cínico, y su mujer Gloria, la víctima con 3 puntos de neurosis: su torpeza, su gordura y el temor a las enfermedades y la suciedad. 

    El final encuentra a Crk y Moyaresmio Iseka inventando títulos en la caverna de invierno. Moyaresmio buscaba un título para mandar estos cuentos a un concurso literario. Pero Crk estaba muy exigente. Para él un título impacto debía reunir las siguientes condiciones: UNO corto DOS que tenga que ver con la obra TRES no asustar CUATRO inteligente pero no demasiado CINCO intrigar SEIS humor SIETE que no se parezca a ningún otro OCHO no debe dar lugar a equívocos NUEVE evite hermetismos y toda referencia escatológica. 

    Así arribaron a "Matando enanos a garrotazos" como mejor opción, haciendo referencia a la poesía que Horacio Romeu, alias Pepón, cita al comienzo de A bailar esta ranchera:

    A la vera de un camino

    dos enanos castigaban una flor

     mientras le decían:

    -Aunque tengas buen olor

    ¡no nos gustan las florcitas!

    Fuimos 10 locos los que intentamos leer este libro, algunos lo logramos, otros no. Lo que sí conseguimos fue reunirnos en una tarde de domingo otoñal en una casa de Carapachay. 

    Rosi en plena lactancia puso su casa, pero no leyó el libro. Esto habla a las claras de lo que quiere al grupo y eso conmueve. Además es una gran anfitriona.

    Nachito se quedó protestando porque quería un título anarquista para el libro: El anarquismo es la única verdad. 

    -Lo van a meter preso. Inútilmente, pues no tiene nada que ver con los cuentos. 

    -El anarquismo es una mentira absoluta e infinitísima.

    -Como título es pésimo, y tampoco tiene nada que ver con la temática. 

    Ana María estaba encantada con lo grotesco, le causaba gracia. Raquel habló del "tono de enciclopedia" de la obra, que no le permitió leer todos los cuentos. 

    Pepa no anduvo con vueltas: "no le gustó y punto". Eustaquio, en cambio, le daba vueltas a la idea de los tornados. 

    Euge se quedó con las similitudes de Laiseca y Borges. Cristian regresó al grupo y habló de la maldición de Tutankamón. A él no le gustó el libro a solas, pero le surgió el interés cuando se habló del mismo en grupo. 

    Ego, quien escribe, necesité de una segunda lectura para entrar en onda.

    En fin, tranquilamente Milei pordría asimilarse al Cadi y su crueldad hacia la vieja. La misma que Javier tiene hacia los jubilados. Y Kaltenbrunner sería Caputo. Y Argentina una Teknocracia en la que Los Señores de las Finanzas con su ciencia buscan terminar con la inflación sin importarle la gente. Milei habla de la cuadratura del círculo y nadie osa contradecirlo. 

    La literatura como refugio para tolerar el cinismo. El mismo que ejerce el Checoslovaco con su esposa Gloria, lo tiene el presidente con la Universidad de Buenos Aires. 

    Se hacen las 5 de la tarde y nos reímos, porque estar juntos está bueno. Y nos acordamos de Vir y Andre que están de viaje por el viejo continente, donde también se roban celulares pese a lo civilizado que son. 

    El futuro está en Isabella, que ya se sienta sola con 5 meses. Ella es mejor que nosotros y va a saber qué hacer. Maxi, Valen, Aimé, Katja y Vicen también. Sólo necesitan que Raquel les cocine la tarta de jamón y queso con azúcar negra. Y copiar alguna cosa de las abuelas que han vivido mucho y tienen experiencia. Confiemos en ellos. 



FIN

Quelonius

    

    

domingo, 15 de marzo de 2026

Vacaciones con María y Juan

    Los libros elegidos y leídos durante la pausa de enero y febrero de 2026 por nuestro grupo fueron "El corazón del daño" de María Negroni y "Nadar de noche" de Juan Forn. 

    Estamos en una casa de Nuñez, muy cercanos al barrio donde se inicia la historieta de Oesterheld, muy lejos de que nos ocurra la tormenta de nieve, aunque en medio de un torbellino político que se hace presente en nuestra conversación.

    Advertencia:

    Quedarán cosas sin aclarar dice E citando a Negroni y abre el juego.

    Muy frío ese padre distante, poderoso, me vino mi viejo dice N.  

    No se hace esperar el "tupadre" todo junto que subraya P.

    Mientras tanto, R preparó un cruce sencillo (para ella, que es muy analítica, cabe aclarar) entre la madre de El corazón del daño y la madre de uno de los cuentos de Nadar de noche.

    L la sigue y comenta que la hija del cuento de Forn no queda  afectada por la madre como la de El corazón del daño.

    Y bueno, así son los integrantes de este grupo, ávidos lectores que saben dar cuenta de la muerte del autor. Preservados de su identidad con una inicial, para comodidad de la cronista, quien para colmo, les pide a los que participaron de la reunión que le envíen sus comentarios. 

    En fin, mejor asumir que me dio ganas de hacer la Crónica pero esta vez, junté las notas, iba tomando de lo que cada quien dijo en la reunión y los comentarios que leerán al final. 

    Van a continuación mis apuntes. 

    A trae la definición de literatura de la pág. 28 del libro de Negroni: "La literatura es una forma elegante del rencor". (Qué frase escandalosa).

    R queda conmovida con la frase de la pág. 57 del mismo libro:

    "Tengo trece años, me porto bien, hago mis tareas sin chistar, y estudio de memoria el libro de Ediciones Paulinas que mi madre me regaló. 

    En una palabra, no sé quien soy".

    D disfrutó la intriga del cuento Alquitrán en los pies, de Nadar de noche.

    A prefirió el cuento Para Gaby, si quiere, del mismo libro. 

    N se queda con Video & comida china.

    El borde peligroso de las cosas retrata el clima de época de los noventa dice R.

    D ve en el libro de Negroni una madre competitiva como algunas de las que ve en la clínica con adolescentes. 

    R no se quiere olvidar de Memorándum Almazán    

    Y ahora, la frutilla del postre, el cadáver exquisito, una suerte de texto colectivo hecho con el aporte de E, de N y de R.

    Sentí un gran placer en leer a María Negroni en este libro.

    Me hizo volar con sus imágenes poéticas con un tema bastante común creo, el de los vínculos familiares.

    Lo trata con tanta altura que hasta lo achica a fuerza de calidad literaria.

    En cuanto a Juan Forn, Nadar de noche me pareció el mejor cuento, es mi apreciación, nada más.

    De cualquier manera es muy interesante el abordaje literario de los aspectos sociales en cualquiera de los otros cuentos.

    Pienso, siento, que la lectura, los libros, nos juntan en una gran pista de despegue.

    Cada mes, por dos horas, volamos y ésto nos enriquece muchísimo.

    N aporta: 

    1. ¿Y si quedó una charla pendiente con papá estando en vida? Su silencio es muerte. La muerte como reencuentro para decir lo que faltó en vida. Las ondulaciones del agua en la pileta, luz neón. 

    2. Esa madre mala, ¿es amor tanta dependencia? Amor y odio en un chocolate de dulce de leche. Empalaga y embriaga de placer. Jugar con el lenguaje para atenuar el dolor de la vida, del recuerdo. Transgredir a partir del lenguaje. Crear su mundo.

    Sigue R, quien dice que podría volver a leer el libro de María Negroni.

    Es una lectura de goce más que de placer, no me importaba avanzar ni qué vendría después. Era estar en ese presente de  lectura. Como leer poesía, un género que te invita a quedarte en ese mismo lugar y en ese mismo tiempo.

    Una lectura intensa.

    Quizás vendría,  si nos dejáramos envolver por una ola, y su bucle nos hiciera repetir en forma contínua el encuentro que tuvimos en Nuñez cíclicamente, cruzarnos con Juan Salvo o volver a leer una y otra vez los mismos libros.





Vir

La cautiva y el matadero del romántico Echeverría

   Nuestro encuentro fue el 17 de Agosto, día de San Martín en el hogar de la querida Pepa, la gran anfitriona de Los siete locos.

   Qué casualidad, dos obras históricas, muy históricas en un 17 de Agosto. Para darle más épica al corazón lector de este grupo, que, en realidad, ya tiene un corazón  común a todos porque los siete locos compartimos un corpus muy extenso e intenso. Intenso fue nuestro siglo XIX. La prosa y el verso de Echeverría nos pusieron ansiosos y sorprendidos por empezar a hablar, a decir. Es que leer es una experiencia, más que “ver un vivir” como decía Macedonio.

   Así que todos alrededor de la mesa y con los niños jugando y haciendo quilombito, empezamos la conversación que empezó alocada y fue reflexiva después.

   A continuación les cuento conclusiones, impresiones, cosas que dijimos. 

   La tinta de la prosa más estilizada es sangre negra que no para. En medio de ese caos indescriptible aparece el Unitario y se produce la escena; la acción. Se ve desde lejos una figura humana vestida, montada en silla y que después resulta que también estaba dotada de léxico, discurso y doctrina. Con todo esto, enfrenta a su verdugo, Matasiete, el único personaje con nombre propio. Quizá haya querido el autor representar así a Rosas. El muchacho bien vestido y salvajemente desvestido lo insulta, a él y a toda la turba monstruosa que lo rodea y que es la representación clasista y despectiva del pueblo federal. El unitario, que es un individuo con identidad y pertenencia, muere solo; sorprende con su muerte a sus torturadores, como si él fuera tan, tan libre, que eligió morir antes de que terminaran de matarlo. Morir para él era que le quitaran su identidad bien preciada, identidad de la que carecían los salvajes victimarios. Desidentificarlo, sacarle su barba en U, sacarle la ropa y todos los signos de pertenencia al sector culto de la sociedad. Desvestirlo era barbarizarlo. Eso era matarlo.

   La aparición de este individuo recorta una escena, pone acción con diálogo y da final a un relato que es la descripción del caos; sí,  hay algo tan imposible y difícil como describir el caos, por eso digo que la escritura de El Matadero es tinta negra como sangre que no para de manar, y digo también que ha debido ser  muy estilizada la obra para poder desafiar al lenguaje y hacerlo representar lo irrepresentable. Esto se comprueba cuando el autor penetra la narración y comenta: “En fin, la escena que se representa en el matadero era para vista, no para escrita”

     La aparición del sujeto unitario abre un claro en la desmesurada descripción y deja ver una escena con acciones. De esa manera da forma a algo parecido a un cuento. Esteban Echeverría quiso hacer un cuento de ficción en una época en la que lo más prestigioso en literatura eran el ensayo y la poesía.

   Un relato de ficción para hablar sobre la realidad, o, más bien, sobre la actualidad que él percibía bajo el segundo gobierno del Restaurador, más bien, bajo el apogeo de quien fuera llamado “el tirano Rosas”, y a su gobierno calificarlo como “dictadura de Rosas” o “dictadura rosista”, cuando sabemos que muchas veces, o siempre, los gobiernos que se dedican a la parte débil de la población son llamados así. Rosas habrá sido esto que llaman “dictadura populista” y sus seguidores eran el pueblo plebeyo, descripto aquí por el culto Echeverría y su culta pluma como humanos animalizados, bestias que se confundían y mezclaban hasta hacer desaparecer sus individualidades en un lugar que era un intermedio entre la ciudad y el campo donde se entremezclaban las sangres, los órganos, los cuerpos lastimados con el barro sanguinolento. Las muertes también se confundían. Así era el matadero de la Convalecencia.  Y cito acá una oración: “El espectáculo que ofrecía entonces era animado y pintoresco, aunque reunía todo lo horriblemente inmundo y deforme de una pequeña clase proletaria peculiar del Río de la Plata”.  En realidad, así es como lo describe don Esteban, queriendo demostrar que el gobierno de Rosas era el antiprogreso  y endilgando a la  plebe humilde toda la violencia y crueldad que los civilizados de nuestra querida Argentina han ejercido sobre ellos, sobre la gente afro, originaria y sobre los gauchos.

   La oligarquía culta culpando a los humildes de lo que ella hace. A esta película ya la vimos y la estamos viendo ahora. Echeverría es uno de los fundadores de esta tradición mitológica junto a Sarmiento, a Ascasubi y a tantos otros consagrados.

   Echeverría nació en 1805 en Buenos Aires. Estudió en el Colegio de ciencias Morales, - hoy Nacional Buenos Aires, y, en el año ’25 se fue a París. Ahí se copó con la corriente romántica; con la estética romántica. No paraba de leer a Schiller, a Lord Byron, a Goethe. De ahí le viene esa escritura que se desafía a sí misma, que satura la descripción, que quiere representar hasta fundirse en eso mismo que está representando. Así es el romántico. Y, sinceramente, muy en desacuerdo estoy y estamos con la visión que don Esteban tenía sobre la plebe argentina, pero; -y lo mismo pasa con Sarmiento,- su prosa es buena, jugada, nos penetra, nos estimula a leer y a escribir.

   Después de París, nuestro autor volvió a Argentina con todas las ínfulas de la estética top del momento. Formó parte del Salón literario de Marcos Sastre. Se hizo amigo ahí de Marcos Sastre, el dueño del salón, también de Juan María Gutiérrez y de Juan Bautista Alberdi. Fundan “La joven argentina”, una agrupación de intelectuales (eran estos cuatro) superantirrosista, que venía a rescatar los ideales de la Revolución de mayo tan malheridos por el tirano.

   Claro que Rosas los persigue sin ninguna piedad y Esteban se exilia en Montevideo donde muere en 1841.

   Juan María Gutiérrez era un intelectual, matemático, literato, hermano de Ricardo Gutiérrez el autor de Juan Moreira. Fue, entre otras cosas, el director de la Universidad de Buenos aires, director de redacción de La nación. Ni bien cae Rosas vuelve de Montevideo y luego, en 1871 publica El matadero, 30 años después de la muerte de su autor. Este relato estuvo guardado,  escondido desde 1838.

   Volvamos a Echeverría. Tanto en “la joven Argentina” como en la “Asociación de Mayo” escribió las “Palabras simbólicas” que es un ensayo sobre cómo organizar una nación y su cultura, cómo delinear una cultura nacional. Escribió el “Dogma socialista” en donde hace hincapié en el progreso como ley fundamental. Con “Socialista” se refería a la conformación de una sociedad, no al socialismo. Escribió también “Ojeada retrospectiva”, un ensayo dedicado a los mártires de Rosas.

   Y, por supuesto, escribió La cautiva en 1837, que fue y es un poema de gran éxito. Una novela en verso que llegó a vender en España quinientos mil ejemplares, (estamos hablando de principios de siglo XIX, cuando esta cifra era un montón). Se tradujo al alemán.

   La cautiva es un poema romántico que, como tal, incorpora el paisaje, que es el desierto, pero lo incorpora como un personaje más. Los dos personajes, María y Brian eran cautivos,  no sólo de los indios, sino también del desierto, ese lugar agreste y salvaje que precisaba ya mismo una civilización que lo convirtiera en tierra productiva y habitable.

   También, en este largo poema se refleja el ideal romántico del autor al demostrar  que haciendo poesía, ficción y versos se puede expresar ideas. En esa época el género más prominente era el ensayo.

   El poema-novela tiene nueve partes y un epílogo. Es totalmente trágico.

   Se dice que este poema pertenecía a la “gauchesca culta”, pero también se dice que su autor apeló a una métrica popular y que lo que quiso es que la historia fuera conocida y memorizada por la gente iletrada, que en ese tiempo era mucha. O sea que el civilizado y progresista Echeverría quiso democratizar la literatura, y de paso, propagar sus ideas de progreso.

   María era una heroína asexuada y pura, por algo se llamaba así. Brian era un héroe exhausto de tanta lucha, tan exhausto que aparece como un héroe pasivo. Ellos también son víctimas de los bárbaros y el final no podía ser otro. El poema es largo como la caminata de su protagonista y se va apagando como ella en la caída final. Todo en ella es acto amoroso hasta su muerte.

   Una heroína romántica total.


Raquel Poblet.

(Quisiera aclarar que nada de lo escrito acá fue hecho con IA. Ni empedo)

 

 

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Los siete gauchos locos y resentidos, con furia, que están solos y esperan, cautivos, bajo la luna caliente del matadero, en este mundo de ficciones.

            Los 7 locos somos un grupo de literatura argentina que llevamos 11 años juntos.

            Me pregunto ¿por qué seguimos juntos después de tanto tiempo? ¿Por qué tener un grupo de literatura en estos tiempos que corren, en esta Argentina de gobierno descorazonado que fomenta la crueldad hacia los jubilados, las personas con discapacidad y los hospitales públicos, por nombrar algunos ejemplos?

            Y entonces pienso en la pampa argentina, el gaucho Martín Fierro y su soledad.

           

            “Y al campo me iba solito,

            más matrero que el venao,

            como perro abandonao

            a buscar una tapera,

            o en alguna biscachera

            pasar la noche tirao.

 

            Sin punto ni rumbo fijo

            en aquella inmensidá,

            entre tanta escuridá,

            anda el gaucho como duende;

            allí jamás lo sorpriende

            dormido la autoridá.

 

            Su esperanza es el coraje,

            su guardia es la precaución,

            su pingo es la salvación,

            y pasa uno en su desvelo,

            sin más amparo que el cielo

            ni otro amigo que el facón.


            La respuesta entonces está en este poema fundacional de la literatura y del ser argentino. Tenemos un grupo de literatura para no estar tan solos. El ser humano necesita del otro. “Nadie se salva solo”. Los “7 Locos”, más de 7 diría yo, somos amigos y fomentamos la amistad.

            “La amistad -para Raúl Scalabrini Ortiz en El hombre que está solo y espera, última lectura que compartimos este año- no persigue remuneración alguna. Se da libremente. Un buen amigo no podría ser feliz sabiendo que sus amigos no lo son. Dos amigos forman una tertulia, un mundo completo y ficticio en que el mundo ya no es valedero. La amistad porteña es un fortín ante el cual los embates de la vida se mellan. La amistad porteña es un olvido del egoísmo humano.

            Resumiendo, somos un grupo de amigos que nos reunimos a compartir literatura.

            ¿Y qué entendemos por literatura?

            Decía Silvina Ocampo en un cuento que se llama La continuación, del libro La Furia, que fue el primero que leímos este año 2025:

            “Al abandonar mi relato, hace algunos meses, no volví al mundo que había dejado, sino a otro, que era la continuación de mi argumento (un argumento, lleno de vacilaciones, que sigo corrigiendo dentro de mi vida). Si no he muerto, no me busques y si muero tampoco: nunca me gustó que miraras mi cara mientras dormía”.

            Esta es una carta que le escribe a su amante, médico de profesión. En ella expresa que literatura y vida son una misma cosa; la vida es continuación de la literatura y viceversa; plantea que uno incluso, podría escribir su propia vida para que cambie de rumbo.

            

            Para nosotros la literatura es diversa, abarca a Borges y su universo -representado por una biblioteca con infinitas galerías hexagonales, con sus 5 anaqueles por lado, 32 libros por anaquel, 410 páginas por libro y así al infinito- pero también incluye al niño César que vivió su infancia en la villa Carlos Gardel y años después escribió un relato autobiográfico “El niño resentido” lleno de violencia pero también de poesía, como en aquel fragmento que describe el momento en que su mamá es liberada de la cárcel:

            La habían largado en medio de la noche, hizo dedo, subió a un camión, luego a un tren y caminó las cincuenta cuadras desde Liniers hasta casa. No la solté en ningún momento, nos íbamos turnando en su abrazo con mis hermanos. Esa madrugada dormimos todos juntos en la misma cama, pegados a ella como garrapatas. Al otro día, el sol recuperó un poco de su color y volvimos a la escuela, llevados de su mano.

            En fin, literatura y amistad es la mejor conjunción para sobrellevar estos tiempos tristes del país que estamos atravesando, y para pensar en conjunto, la forma de cambiar la realidad.


Dani