domingo, 15 de marzo de 2026

Vacaciones con María y Juan

    Los libros elegidos y leídos durante la pausa de enero y febrero de 2026 por nuestro grupo fueron "El corazón del daño" de María Negroni y "Nadar de noche" de Juan Forn. 

    Estamos en una casa de Nuñez, muy cercanos al barrio donde se inicia la historieta de Oesterheld, muy lejos de que nos ocurra la tormenta de nieve, aunque en medio de un torbellino político que se hace presente en nuestra conversación.

    Advertencia:

    Quedarán cosas sin aclarar dice E citando a Negroni y abre el juego.

    Muy frío ese padre distante, poderoso, me vino mi viejo dice N.  

    No se hace esperar el "tupadre" todo junto que subraya P.

    Mientras tanto, R preparó un cruce sencillo (para ella, que es muy analítica, cabe aclarar) entre la madre de El corazón del daño y la madre de uno de los cuentos de Nadar de noche.

    L la sigue y comenta que la hija del cuento de Forn no queda  afectada por la madre como la de El corazón del daño.

    Y bueno, así son los integrantes de este grupo, ávidos lectores que saben dar cuenta de la muerte del autor. Preservados de su identidad con una inicial, para comodidad de la cronista, quien para colmo, les pide a los que participaron de la reunión que le envíen sus comentarios. 

    En fin, mejor asumir que me dio ganas de hacer la Crónica pero esta vez, junté las notas, iba tomando de lo que cada quien dijo en la reunión y los comentarios que leerán al final. 

    Van a continuación mis apuntes. 

    A trae la definición de literatura de la pág. 28 del libro de Negroni: "La literatura es una forma elegante del rencor". (Qué frase escandalosa).

    R queda conmovida con la frase de la pág. 57 del mismo libro:

    "Tengo trece años, me porto bien, hago mis tareas sin chistar, y estudio de memoria el libro de Ediciones Paulinas que mi madre me regaló. 

    En una palabra, no sé quien soy".

    D disfrutó la intriga del cuento Alquitrán en los pies, de Nadar de noche.

    A prefirió el cuento Para Gaby, si quiere, del mismo libro. 

    N se queda con Video & comida china.

    El borde peligroso de las cosas retrata el clima de época de los noventa dice R.

    D ve en el libro de Negroni una madre competitiva como algunas de las que ve en la clínica con adolescentes. 

    R no se quiere olvidar de Memorándum Almazán    

    Y ahora, la frutilla del postre, el cadáver exquisito, una suerte de texto colectivo hecho con el aporte de E, de N y de R.

    Sentí un gran placer en leer a María Negroni en este libro.

    Me hizo volar con sus imágenes poéticas con un tema bastante común creo, el de los vínculos familiares.

    Lo trata con tanta altura que hasta lo achica a fuerza de calidad literaria.

    En cuanto a Juan Forn, Nadar de noche me pareció el mejor cuento, es mi apreciación, nada más.

    De cualquier manera es muy interesante el abordaje literario de los aspectos sociales en cualquiera de los otros cuentos.

    Pienso, siento, que la lectura, los libros, nos juntan en una gran pista de despegue.

    Cada mes, por dos horas, volamos y ésto nos enriquece muchísimo.

    N aporta: 

    1. ¿Y si quedó una charla pendiente con papá estando en vida? Su silencio es muerte. La muerte como reencuentro para decir lo que faltó en vida. Las ondulaciones del agua en la pileta, luz neón. 

    2. Esa madre mala, ¿es amor tanta dependencia? Amor y odio en un chocolate de dulce de leche. Empalaga y embriaga de placer. Jugar con el lenguaje para atenuar el dolor de la vida, del recuerdo. Transgredir a partir del lenguaje. Crear su mundo.

    Sigue R, quien dice que podría volver a leer el libro de María Negroni.

    Es una lectura de goce más que de placer, no me importaba avanzar ni qué vendría después. Era estar en ese presente de  lectura. Como leer poesía, un género que te invita a quedarte en ese mismo lugar y en ese mismo tiempo.

    Una lectura intensa.

    Quizás vendría,  si nos dejáramos envolver por una ola, y su bucle nos hiciera repetir en forma contínua el encuentro que tuvimos en Nuñez cíclicamente, cruzarnos con Juan Salvo o volver a leer una y otra vez los mismos libros.





Vir

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